Prosiguió su larga caminata dando vueltas alrededor de la extraña isla sin encontrar ni una sola alma divagar en ella. Akari dió un profundo suspiro decaída, ya no sabía hacia donde encaminar su marcha, si norte o sur, oeste u este. Estaba confundida, tanto que llegó a pensar que se había equivocado de lugar por algún error en las indicaciones de la nota que recibió semanas atrás.
Para verificarlo, sacó del bolsillo izquierdo de su pantalón corto una pequeña hoja de papel algo descolorida y desgastada. Tras revisarla una y otra vez descubrió que su corazonada era falsa, claramente ponía en la nota que esa isla era el lugar citado. Aún así, no lograba encontrar el lugar donde apuntaba la "X" que estaba sobrescrita en ella.
- ¡AH! ¡ESTO PARECE UN ROMPECABEZAS! -Gritó exaltada.- ¿¡QUIÉN A ESCRIBIDO ESTA DICHOSA NOTA!? ¿¡ACASO SABE ESCRIBIR!?.- Continuó gritando enojada mientras se llevaba la mano opuesta a su cabeza.-
Nuevamente suspiró. De pronto escuchó unas voces gritando, como si hubiese una gran revolución o se hubiese montado una gran batalla. Intentó acercarse, hasta toparse con un gran muro. Le picaba la curiosidad saber que es lo que se escondía tras el, tenía que saberlo, Akari es una chica curiosa y cuando quería algo siempre se lo proponía.
Haciendo uso de su fruta del diablo, la joven cerró los ojos pacíficamente y extendió los brazos. Tras unos breves segundos de concentración, desde lo alto del muro brotó una larga enredadera la cual la joven usó como liana para poder trepar por aquel tabique. Una vez que llegó arriba del todo, dejó la enredadera tal y como estaba, no se tomó molestia alguna en volver hacerla desaparecer no podía predecir si tras el tabique se ocultaba algún peligro.
Saltó desde lo alto de el gran muro de hormigón cayendo al suelo con las piernas flexionadas y una de las manos apoyadas en el suelo para evitar caer en el. Se levantó, sacudió el polvo de sus vestimentas empezando por el pantalón y finalizando por su camisa, finalmente se ajustó la coleta alta que llevaba.
Divisó el panorama, de allí provenía todo el ruido una gran pelea. Al ver a ambos puso énfasis en uno de ellos, el cual tenía la cabellera azul y parecía tratarse de una joven. A continuación, comenzó a meditar acerca de ella, como si la hubiese visto antes. Unos segundos después transcurrieron cuando consiguió descifrar la identidad de la joven.
No podría creérselo, tenía el mismo aspecto que una de sus antiguas compañeras de naufragios y aventuras, esto trajo consigo que la cabeza de Akari se llenara de miles de recuerdos. Tantas risas, tantas lágrimas, tantas aventuras. Sus ojos se humedecieron, llenos de alegría sin llegar a llorar. Sonrío cabizbaja y se encaminó hacia el enfrentamiento sin llegar a colocarse entre medio de el.
- Bra, ¿Eres tú? - Dijo con naturalidad.-
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