sábado, 21 de diciembre de 2013

Historia del rol III


viernes, 13 de diciembre de 2013

Historial del rol II

Entendía perfectamente que su antigua compañera no hubiese percatado su presencia, al fin y al cabo se encontraba en una situación difícil y al igual ocupada. Admiraba cada moviendo que realizaba, sentía como ella también había evolucionado durante estos dos largos años y todo ello suponía una gran alegría para la joven Akari. Presenció como Bra después de unos segundos la consiguió reconocer, seguidamente la saludó con la mano.

De repente, una voz grave y masculina resonó en los tímpanos de la joven haciendo que concluyera su momento de alegría. Inocentemente, giró la cabeza hacia un lado.¡Pero que grata sorpresa! Al reconocer las vestimentas y los cabellos negros azabaches que sobresalían del gorro del joven Akari enseguida supo de quién se trataba. Hacía ya unos años que ambos se conocieron en una nevada noche,  Akari al no tener cobijo donde resguardarse aceptó la proposición de el mismo para poder pasar la noche en su cabaña. Siempre quiso decirle las gracias por ello, sabía que de no ser por el habría muerto congelada aquel crepúsulo y al salir aquella misma mañana de imprevisto nunca pudo decírselo. Confiada de sí misma río al joven jubilosamente.

- Quien iba a decir que nuestros caminos se fueran a.....

No consiguió concluir la frase cuando escuchó un gran alboroto ocasionado por los compañeros de la tripulación. >¿Con toda esa panda de rufianes tendría que convivir? Menudo tostón.< Meditaba la chica hacia si misma. Al menos le consolaba la presencia de las dos personas que conocía con anterioridad. Los contemplaba con serenidad cuando de pronto la situación se entorpeció, observaba como su antigua amiga agotaba todas sus fuerzas en la pelea. >No lo ha conseguido, pero reconozco que no es la misma de antes. Ha cambiado completamente< Volvía a pensar. No gritó, ni siquiera mostró gesto de tristeza aunque notaba como algo en el fondo de su pequeño corazón se acababa de despedazar.

Akari siempre ha sido una persona muy sensible, no obstante, en estos últimos años había aprendido a mantener la compostura y a no dedicarse a llorar con facilidad como en sus antiguas andadas.

No se percató de la presencia del chico rubio, sin embargo, notaba como el tenía un aura de superioridad ante las demás personas dispersas de la zona. Sin pensárselo dos veces salió disparada cual bala desprendida por un gatillo de revolver rumbo al lugar donde se alojaba el joven de cabellos dorados.
(Continúa en el interior de la base)

Parte II.

Caminando sin llegar a detenerse, Akari continuaba paseando rápidamente atravesando todo el recinto hasta conseguir salir de los bastos y verdes jardines.

Una vez fuera de ellos se encontró con la presencia de un gran castillo, todo aquello era un nuevo mundo para ella, nunca había estado envuelta entre semejantes riquezas, ya que al fin y al cabo ella provenía de una familia de clase humilde. Dando cortas zancadas comenzó a subir las escaleras con la espalda bien estirada, no tenía ni la menor idea de lo que podría encontrarse al final de aquellos refinados peldaños. Finalmente, consiguió llegar a la cumbre. Allí estaba el joven. Al no conocerle no sabía como referirse a el, si con cortesía o como ella solía.

De repente, volvió a su mente el estado de su antigua compañera. Akari  en ese momento se sintió estúpida, qué hacia discutiendo en su cabeza sobre como tratar al muchacho, lo que importaba en ese momento era el estado de Bra, y razonó que podría dejar las presentaciones y humildades para otro momento.

Se aproximó hacia su retablo caminando por aquella larga alfombra de terciopelo. Una vez allí haciendo una mueca de rebeldía se cruzó de brazos y le miró de medio lado mientras alzaba su femenina voz soprano haciendo que se volviera algo más grave.

- ¡Eh, Rubio! Llévame hasta donde se encuentre Bra, lo necesito también soy médico. - Mintió a medias algo desesperada, al fin y al cabo sólo sabía un pequeño porcentaje sobre el campo de la medicina.-






Historial de rol. I

Prosiguió su larga caminata dando vueltas alrededor de la extraña isla sin encontrar ni una sola alma divagar en ella. Akari dió un profundo suspiro decaída, ya no sabía hacia donde encaminar su marcha, si norte o sur, oeste u este. Estaba confundida, tanto que llegó a pensar que se había equivocado de lugar por algún error en las indicaciones de la nota que recibió semanas atrás.

Para verificarlo, sacó del bolsillo izquierdo de su pantalón corto una pequeña hoja de papel algo descolorida y desgastada. Tras revisarla una y otra vez descubrió que su corazonada era falsa, claramente ponía en la nota que esa isla era el lugar citado. Aún así, no lograba encontrar el lugar donde apuntaba la "X" que estaba sobrescrita en ella.

- ¡AH! ¡ESTO PARECE UN ROMPECABEZAS! -Gritó exaltada.-  ¿¡QUIÉN A ESCRIBIDO ESTA DICHOSA NOTA!? ¿¡ACASO SABE ESCRIBIR!?.- Continuó gritando enojada mientras se llevaba la mano opuesta a su cabeza.-

Nuevamente suspiró. De pronto escuchó unas voces gritando, como si hubiese una gran revolución o se hubiese montado una gran batalla. Intentó acercarse, hasta toparse con un gran muro. Le picaba la curiosidad saber que es lo que se escondía tras el, tenía que saberlo, Akari es una chica curiosa y cuando quería algo siempre se lo proponía.

Haciendo uso de su fruta del diablo, la joven cerró los ojos pacíficamente y extendió los brazos. Tras unos breves segundos de concentración, desde lo alto del muro brotó una larga enredadera la cual la joven usó como liana para poder trepar por aquel tabique. Una vez que llegó arriba del todo, dejó la enredadera tal y como estaba, no se tomó molestia alguna en volver hacerla desaparecer no podía predecir si tras el tabique se ocultaba algún peligro.

Saltó desde lo alto de el gran muro de hormigón cayendo al suelo con las piernas flexionadas y una de las manos apoyadas en el suelo para evitar caer en el. Se levantó, sacudió el polvo de sus vestimentas empezando por el pantalón y finalizando por su camisa, finalmente se ajustó la coleta alta que llevaba.

Divisó el panorama, de allí provenía todo el ruido una gran pelea. Al ver a ambos puso énfasis en uno de ellos, el cual tenía la cabellera azul y parecía tratarse de una joven. A continuación, comenzó a meditar acerca de ella, como si la hubiese visto antes. Unos segundos después transcurrieron cuando consiguió descifrar la identidad de la joven.

No podría creérselo, tenía el mismo aspecto que una de sus antiguas compañeras de naufragios y aventuras, esto trajo consigo que la cabeza de Akari se llenara de miles de recuerdos. Tantas risas, tantas lágrimas, tantas aventuras. Sus ojos se humedecieron, llenos de alegría sin llegar a llorar. Sonrío cabizbaja y se encaminó hacia el enfrentamiento sin llegar a colocarse entre medio de el.

- Bra, ¿Eres tú? - Dijo con naturalidad.-